Es importante que adaptes el entorno, la iluminación, los muebles, la organización, la postura y el resto de condiciones y hábitos de acuerdo a tus características físicas para lograr la posición que te resulte más cómoda en tu lugar de trabajo, con el fin de reducir al mínimo la fatiga y las molestias, y disminuir el riesgo de sufrir tensiones que incluso te pueden provocar lesiones.